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Se avecinan 3 crisis mundiales

Se avecinan 3 crisis mundiales

30 Mayo 2008 • Carlos del Águila. Ginebra


La emergencia alimentaria, el cambio climático y la gripe pandémica podrían llegar a anular los importantes avances en salud pública alcanzados en los últimos decenios

A la 61ª Asamblea Mundial de la Salud asistieron 2.704 delegados de 190 países.


Los 2.704 delegados asistentes a la 61ª Asamblea Mundial de la Salud analizaron del 19 al 24 de mayo los progresos conseguidos en la salud pública mundial y fijaron las prioridades inmediatas para la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Celebramos esta reunión en un momento trágico”, recordó en su intervención la Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS, en referencia a los desastres naturales de China y Myanmar. “Lamentablemente, mirando hacia el futuro, todos debemos prepararnos para afrontar nuevas crisis que no tardarán en producirse”.

La Dra. Chan presentó un crudo panorama con los retos pendientes y abordó 3 de las crisis mundiales que se avecinan: “Las 3 amenazan la seguridad internacional. 2 escapan al control directo del sector de la salud, pero en las 3 la salud soportará la mayor parte de los efectos”.

Una ya patente es la provocada por el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, que podría minar los cimientos de la salud y de una buena nutrición. El cambio climático es la segunda amenaza, que según se prevé acarreará más sequías, inundaciones y tormentas tropicales, así como una mayor demanda de ayuda humanitaria. Y una tercera crisis, la gripe pandémica, también acecha. Según la Dra. Chan, “la amenaza no ha desaparecido en absoluto, y sería un gran error bajar la guardia”.

No bajar la guardia


La crisis alimentaria es el resultado de la desafortunada confluencia de varios factores. La directora general recordó que en el mundo “se producen alimentos suficientes para alimentar a la población mundial. No obstante, nos enfrentamos repentinamente a una crisis de subida vertiginosa de sus precios que afecta sobre todo a los pobres. Personalmente, no abrigo ilusiones. La crisis ha llegado bruscamente, pero sus causas son complejas y su evolución ha sido prolongada. Sus consecuencias seguirán afectándonos durante algún tiempo”.

La Dra. Chan resaltó que una buena nutrición sienta las bases de la salud durante toda la vida y que en la actualidad se registran en todo el mundo 3,5 millones de defunciones anuales por desnutrición: “Las familias pobres gastan en alimentos, como promedio, entre un 50% y un 75% de sus ingresos. Más dinero invertido en comida significa menos dinero disponible para la atención sanitaria, especialmente para los muchos millones de familias pobres que deben pagar directamente su asistencia cuando enferman”. La OMS ya ha identificado 21 zonas críticas del mundo que presentan altos niveles de desnutrición aguda y crónica.

Durante todo este siglo el calentamiento del planeta será gradual, pero los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos serán abruptos. De nuevo, los pobres serán los más afectados: “El cambio climático es un fenómeno mundial, pero sus consecuencias no se repartirán uniformemente. Influirán en problemas sanitarios que son ya de enormes proporciones y se concentran en gran medida en el mundo en desarrollo”.

Refugiados ambientales


La comunidad internacional también tendrá que hacer frente a un número creciente de refugiados ambientales. “Si las tierras están resecas o salinizadas, si las zonas costeras y bajas se encuentran permanentemente bajo el agua, la gente sencillamente no podrá volver a su hogar. Así pues, los refugiados ambientales constituirán una nueva ola de colonos que posiblemente agravará las tensiones internacionales”.

En cuanto a la tercera crisis, la gripe pandémica, la directora recordó que, al igual que el cambio climático, afectará a todos los países, pero más extensa y rápidamente.

Retos inmediatos


La otra violencia machista: mutilación genital femenina
La OMS estima que entre 100 millones y 140 millones de niñas y mujeres –de las que alrededor de 90 millones son africanas– han sido sometidas a algún procedimiento de mutilación genital femenina (extirpación del prepucio, con o sin amputación parcial o total del clítoris; amputación del clítoris con extirpación parcial o total de los labios menores; y extirpación parcial o total de los genitales externos y sutura/estrechamiento del orificio vaginal) y que sólo en África unos 3 millones de niñas y mujeres corren el riesgo cada año de sufrir esta brutal muestra de violencia machista.

La mutilación ocasiona intensos dolores y tiene consecuencias inmediatas y a largo plazo, entre ellas, mayores riesgos de morbilidad materna y mayores tasas de mortalidad perinatal. Los resultados de un estudio realizado en 6 países africanos sobre sus secuelas obstétricas han mostrado que las parturientas que habían sido víctimas de ella tenían una probabilidad considerablemente mayor de sufrir complicaciones tales como cesárea, hemorragia puerperal, episiotomía y hospitalización prolongada. Además, los hijos de madres que habían sido sometidas a esa práctica corrían mayor riesgo de morir durante el parto o necesitar reanimación inmediatamente después del nacimiento. La OMS considera “imperioso reforzar las actividades, el compromiso y los recursos a fin de alcanzar el objetivo de erradicar esta práctica en el plazo de una generación”.

Enfermedades no transmisibles, principal causa de muerte


La carga mundial de morbilidad está pasando aceleradamente de las enfermedades infecciosas a las no transmisibles; las afecciones crónicas como las cardiopatías y el accidente cerebrovascular son hoy por hoy las principales causas de muerte en todo el mundo, según revelan las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2008 de la OMS. Este cambio en las tendencias sanitarias indica que las principales enfermedades infecciosas (diarrea, VIH, TB, infecciones del recién nacido y paludismo) perderán importancia como causas de defunción durante los próximos 20 años.

El informe pone de manifiesto importantes aspectos de la salud mundial, entre ellos los siguientes: 9 madres mueren por cada 100.000 nacidos vivos en los países desarrollados, mientras que en aquellos en desarrollo la cifra es de 450 y en el África subsahariana de 950; la esperanza de vida en Europa oriental pasó de 64,2 años en 1950 a 67,8 años en 2005, lo que representa un aumento de apenas 4 años, frente a los entre 9 y 15 años ganados en el resto del continente; 100 millones de personas se empobrecen cada año al tener que pagar la atención de salud de su propio bolsillo; y 4 de cada 10 mujeres y niños no reciben atención preventiva y terapéutica básica.

En la actualidad viven en los países en desarrollo unos 4.800 millones de personas, lo que representa el 80% de la población mundial.

Poliomielitis: el camino hacia la erradicación


También se han complicado las actividades de erradicación de la poliomielitis. En Asia, el poliovirus de tipo 1, la cepa más peligrosa, está a punto de ser eliminado. Pero en África se ha registrado un “aumento espectacular” de esa cepa en los estados del norte de Nigeria, mientras otros países de ese continente pugnan por eliminar los virus reintroducidos hace 2 años.

En concreto, y a 21 de mayo de 2008, los 4 países con poliomielitis endémica (Afganistán, India, Nigeria y Pakistán) y los 7 en los cuales se ha vuelto a introducir este año el virus habían progresado notablemente hacia la interrupción de la transmisión de poliovirus salvaje. Hasta esa fecha, se habían producido en todo el mundo 453 casos, de los que 432 se produjeron en los países endémicos y 21 en los no endémicos.

En 2007, el número de casos de poliomielitis se redujo un 63% en comparación con el año precedente, y el número de casos debidos al tipo 1 de poliovirus salvaje disminuyó un 84%. En palabras de la Dra. Margaret Chan, “debemos acabar este trabajo: estamos demasiado cerca de nuestra meta como para permitir que el éxito se nos escurra de las manos”.

Resoluciones, orientaciones y peticiones


Entre las resoluciones adoptadas por la Asamblea Mundial de la Salud, una de las más destacadas tiene la finalidad de “suprimir los obstáculos de la propiedad intelectual a las actividades de I+D esenciales para la salud pública”, y va acompañada de una estrategia mundial y plan de acción sobre salud pública, innovación y propiedad intelectual. Además, la Asamblea:

1) Aprobó un plan de acción de 6 años de lucha contra las enfermedades no transmisibles, que suponen actualmente una de las mayores amenazas a la salud humana.

2) Exhortó a la OMS a que presentara a la Asamblea Mundial de la Salud, en 2010, un proyecto de estrategia mundial para reducir el consumo nocivo de alcohol.

3) Adoptó una resolución en que se insta a los estados miembros a afrontar las repercusiones del cambio climático en la salud.

4) Obtuvo de los estados miembros el compromiso de acelerar las actividades hacia la eliminación de la mutilación genital femenina mediante intervenciones legislativas, educativas y de ámbito comunitario.

5) Orientó a la OMS a prestar ayuda a los países para aumentar la cobertura de inmunización y alentar la obtención de nuevas vacunas.

6) Pidió a la OMS que analice los principales problemas sanitarios asociados a la migración y estudie opciones para mejorar la salud de los migrantes.

Progreso mundial en inmunización


Según los datos de la OMS, cada año fallecen 10 millones de niños menores de 5 años, y en torno a un 25% de esas muertes son causadas por enfermedades prevenibles mediante vacunación. En la actualidad existen nuevas vacunas con las que es posible proteger a una proporción mucho mayor de niños frente a una variedad más amplia de enfermedades. También se están evitando muertes gracias a la continua mejora del nivel de cobertura de las vacunas.

Por ejemplo, entre 2000 y 2006 se consiguió reducir la mortalidad por sarampión en un 68%, pasando de una cifra estimada en 757.000 defunciones a 242.000. Menos llamativos, pero igual de importantes, son los avances registrados en la cobertura de la inmunización sistemática, muy notorios en los países de bajos ingresos. En 2006, 102 millones de lactantes recibieron 3 dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina.

A finales de 2006, 164 países habían integrado la vacuna de la hepatitis B en sus programas de inmunización sistemática, y el nivel de cobertura mundial con 3 dosis de esa vacuna había llegado al 60%. Del mismo modo, la vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b es utilizada ahora sistemáticamente en 108 países. Esta evolución se acompaña de un uso creciente de la vacuna antineumocócica conjugada y otras recién autorizadas (rotavirus y VPH).

Además, en breve plazo habrá más vacunas disponibles para su uso a gran escala, por ejemplo contra las enfermedades meningocócicas, la encefalitis japonesa o la fiebre tifoidea. Por otra parte, tanto la industria como los gobiernos y organismos multilaterales, fundaciones y centros de investigación han incrementado sustancialmente sus inversiones en su desarrollo, gracias a lo cual es muy posible que en los próximos 10 años se puedan introducir toda una serie de nuevas vacunas, en particular contra el dengue, la TB y el paludismo.

A pesar de los avances, en 2006 hubo en el mundo unos 26,3 millones de lactantes que no recibieron las 3 dosis de vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. En cuanto a la introducción de vacunas nuevas o infrautilizadas, y pese a lo mucho que se ha avanzado en el caso de la hepatitis B, no es menos cierto que han hecho falta 15 años para recorrer este camino. Ahora mismo se está registrando un desfase parecido con la vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b, cuyo nivel de cobertura mundial permanece en apenas un 22%.
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