Get Flash to see this player.

Vacuna para prevenir cáncer cervicouterino

Vacuna para prevenir cáncer cervicouterino

Ya en Nicaragua


Lanzan Gardasil, la primera y única vacuna en el mundo creada para la prevención del cáncer cevicouterino y vulvar, así como de las lesiones precancerosas.

La semana pasada en nuestro país se hizo el lanzamiento oficial de Gardasil, una vacuna que promete la prevención de ciertos virus que provocan el cáncer cervicouterino.

El vínculo entre el Virus de Papiloma Humano (VPH) y el cáncer cervicouterino ha llevado a los expertos a sostener que las vacunas diseñadas para prevenir la infección con los tipos más comunes de VPH pueden prevenir el cáncer cervicouterino y otros tipos de patologías oncológicas relacionadas con el virus, obteniendo niveles de cobertura cercanos al 100 por ciento.

La evidencia epidemiológica molecular claramente indica que ciertos tipos de VPH son la principal causa del cáncer cérvico. De acuerdo con registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 99 por ciento de los cánceres cervicouterinos contiene el ADN del VPH.

Además, se han descubierto otras causas que propician este tipo de cáncer, como dar a luz a muchos hijos, tener varias parejas sexuales, el tabaquismo, el uso de anticonceptivos orales, tener un sistema inmune deficiente, entre otros.

La vacuna


A principios del mes de junio de 2006 la oficina para la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration - FDA) aprobó bajo el proceso de “revisión prioritaria” a Gardasil, la primera y única vacuna en el mundo diseñada para la prevención del cáncer cevicouterino y vulvar, así como de las lesiones precancerosas el VPH. La vacuna fue específicamente aprobada para ser utilizada por mujeres entre nueve y 26 años de edad.

La vacuna elaborada por la empresa médica Merk Sharp & Dohme fue diseñada para atacar los tipos 16 y 18 del VPH, que son los causantes del 70 por ciento de los casos de cáncer cervicouterino; y del 35 a 50 por ciento de las lesiones cervicouterinas precancerosas.

Expertos recomiendan que la vacuna se administre a las jóvenes y mujeres de 13 a 26 años que no han sido vacunadas previamente y que las niñas de nueve y diez años pueden ser vacunadas según el criterio el médico.

Además, sugieren que la vacuna debería ser administrada antes del comienzo de la actividad sexual (esto es antes de que la mujer pueda estar expuesta al contagio), pero de acuerdo con las recomendaciones del comité asesor, las mujeres sexualmente activas también deberían vacunarse. Pero no se descarta la importancia de practicarse el Papanicolau como método de prevención.

La vacuna debe ser suministrada en tres dosis. Las dos primeras en el primer y segundo mes consecutivamente y la tercer dosis hasta el quinto mes.

El cáncer cervicouterino es un mal que acaba con la vida de al menos 288 mil mujeres alrededor del mundo, sobre todo en los países en vías de de desarrollo. Se conoce como uno de los peores padecimientos de los últimos tiempos y con el mayor índice de mortalidad en los países latinoamericanos.

Aunque la erradicación de este cáncer es un desafío, los esfuerzos de prevención se han centrado en el examen de “tamizaje” de las mujeres en situación de riesgo, también se recurre a la prueba de Papaniculau de manera periódica, además del uso de tratamientos contra las lesiones precancerosas.

La presentación de esta vacuna en Nicaragua estuvo a cargo de María Delma Mejía, oncóloga y ginecóloga, y de la infectóloga María Mercedes Somarriba. Este tratamiento está disponible sólo en clínicas privadas, su costo es de 200 dólares por dosis.

En cifras


Irónicamente, los países latinoamericanos miembros de la Alianza Global en pro de las Vacunas y la Inmunización son los que registran los casos más altos de cáncer cervicouterino. Nicaragua, después de Haití, es el país con más casos, se estima que de cada 100 mil personas se encuentran 61 casos de este mal.

Los datos de cáncer en los países en desarrollo indican que aproximadamente entre el 80 y 90 por ciento de los casos confirmados en esos países se producen en mujeres de entre 35 y 54 años. Esta enfermedad está estrechamente asociada con la pobreza, la falta de acceso a los servicios de salud, la vida rural y el bajo nivel educativo.
ImprimirEnviar a un amigo
¿Quienes somos?|Punto "G"|CEDOC|Capacitación|Alcance Geográfico|Contáctos|Noticias|Galeria|Enlaces|Escribanos