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¿Y vos, te vas a quedar sólo mirando?

El Consorcio Incidencia, Prevención, Atención y Protección Especial de niños, niñas y adolescentes (IPAPE), con el apoyo de la Unión Europea, está llevando a cabo la campaña de prevención contra la explotación sexual comercial con el lema: “¿Y vos, te vas a quedar sólo mirando?”


Esta campaña tiene el objetivo de contribuir a la prevención y visibilización de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, mediante la implementación de estrategias y acciones articuladas entre organizaciones de la sociedad civil, instituciones gubernamentales y periodistas de los distintos medios de comunicación.


Según Francesco Cannavá, coordinador regional del proyecto, “Se trata de la tercera etapa de esta campaña. En 2003 se trató de sensibilizar a nivel local sobre las violaciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes. En 2005 perseguimos el objetivo de que diferentes actores sociales conocieran y realizaran acciones para que se aprobara la noción de “explotación sexual comercial” en el nuevo Código Penal. Ahora, en esta nueva etapa, no se quiere solamente dar seguimiento al trabajo ya realizado en el pasado, sino sentar las bases para una campaña permanente y sostenible. Es por eso -continuó Cannavá- que logramos involucrar a 29 alcaldías, las cuales retomarán los ejes principales de la campaña nacional, desarrollando al mismo tiempo sus propias campañas, adaptándolas a las problemáticas, condiciones y necesidades locales”.


Para el coordinador regional del Proyecto IPAPE, uno de los problemas más evidentes que se vive en Nicaragua es que la trata de personas, considerada como la “esclavitud moderna”, no se percibe todavía como una grave amenaza y no aparece en la agenda nacional como una prioridad. Esto se debe en parte a que Nicaragua no es un país de destino, sino de origen, y también porque se trata de un fenómeno reciente. Sin embargo, en diferentes zonas del país ha tenido un incremento preocupante y resulta muy difícil de controlar. Es un fenómeno social evidente que se está consolidando rápidamente y por eso no es pensable abordarlo sin una estrategia de alianzas a largo plazo.


Según la procuradora especial para la Niñez y Adolescencia, Norma Moreno, “La explotación sexual comercial es una de las peores formas de violación a los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes y ha sido catalogada por la comunidad internacional como un crimen de lesa humanidad. A nivel estadístico -aseveró Moreno- carecemos de datos sobre este tema y es difícil cuantificar el número de menores que han sido víctimas de este fenómeno en Nicaragua, pero sin lugar a duda hay muchísima gente que conoce de forma directa esta situación”.


La Procuradora reconoció que un estudio de la OIT-IPEC de 2002 revela que el 84 por ciento de las personas encuestadas en Managua conocían o habían visto personas menores de 18 años involucradas en prácticas de explotación sexual comercial, y que sólo el 5 por ciento había presentado una denuncia a las autoridades policiales.


Durante el 2004, los dos diarios de mayor circulación nacional reportaron 460 noticias sobre abusos y explotación sexual en la niñez y adolescencia, mientras que un estudio de 2001 del Ministerio de la Familia (MIFAMILIA) reveló que el 70 por ciento de las personas menores de edad involucrada en explotación sexual comercial era de sexo femenino.


“Sigue prevaleciendo en la sociedad una actitud de indiferencia, justificación y tolerancia, mientras los datos indican que más del 80 por ciento de las personas que están siendo explotadas sexualmente con fines comerciales han vivido o siguen viviendo abusos sexuales en sus casas. La población –concluyó Moreno– no puede seguir ‘fingiendo demencia’, o seguir pensando que la explotación sexual es algo natural, inclusive justificando su práctica porque se trata de algo que ‘siempre ha existido’. Las autoridades del gobierno y los diferentes actores sociales tienen un gran desafío y hay que comenzar un trabajo conjunto con la población. La campaña debe generar resultados concretos en la prevención de la explotación sexual comercial, y esto pasa por la prevención al abuso sexual, la atención a las víctimas de esos abusos, el lograr un proceso judicial y la no impunidad a los explotadores, el cierre de todos los locales donde tengamos la certeza de la existencia de explotación sexual comercial”.


Por este motivo, la Procuradora y los miembros del Consorcio IPAPE hicieron un llamado a los diputados para que agilicen la aprobación definitiva del nuevo Código Procesal Penal, donde ya fueron incluidos los nuevos delitos relacionados con la explotación sexual comercial, como la pornografía infantil, los actos sexuales con adolescentes mediante pago y la promoción del turismo con fines de explotación sexual comercial.


Terminando la actividad, Francesco Cannavá recordó que “la pregunta de la campaña es algo que pretende cuestionarnos con coraje y sin soberbia. Es una pregunta que genera preguntas, porque no se trata de dar recetas, respuestas o apuntar con el dedo a los culpables, sino invitar a la movilización. No queremos -continuó el coordinador regional del proyecto- utilizar el mismo enfoque de la pobreza, porque es un fenómeno que genera ganancia y esta genera poder. Decir que el problema es la pobreza es muy sencillo, más difícil es definir las condiciones específicas que la pobreza implica”.


“¿Por qué se dice siempre que la víctima viene de una familia pobre y no se dice de una familia excluida y explotada?”, preguntó Cannavá a los asistentes al evento. “Porque esto nos llevaría a cuestionar al sistema de explotación y exclusión social existente. Me refiero a formas de explotación legal y legitimadas, cadenas de explotaciones que generan cadenas de exclusiones, que generan cadenas de violencias. Y al final de todo esto están los niños, niñas y adolescentes, es decir a quienes no se les reconocen derechos. Así que la pregunta no es sólo: "¿Y vos, te vas a quedar sólo mirando?, sino qué es lo que todos y todas tenemos que hacer para cambiar esta pasividad, impotencia, indiferencia y desesperanza. Hay que crear un frente común contra la tolerancia de la esclavitud moderna, para visibilizar los abusos a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, para no permitir la normalización de la explotación sexual comercial”, concluyó Cannavá.

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